El candidato presidencial independiente Marco Enríquez-Ominami presentó este domingo su reforma previsional para mujeres cuidadoras y dueñas de casa, una propuesta que busca reparar una deuda histórica con las mujeres que sostienen el país desde los hogares, reconociendo el trabajo de cuidado como una labor con derechos y valor económico.
“Durante décadas, millones de mujeres cuidaron toda la vida y el Estado no las cuidó a ellas. Esta reforma es un acto de justicia: reconocer que sin su trabajo, Chile simplemente no funciona”, señaló el candidato.
Una reforma para quienes nunca fueron reconocidas
La iniciativa incorpora por primera vez el trabajo doméstico y de cuidado no remunerado dentro del sistema previsional, beneficiando a más de 1,2 millones de mujeres al año 2030.
La propuesta establece tres mecanismos principales:
-
Cotización estatal para cuidadoras registradas, equivalente al 10% de una renta de referencia entre $400.000 y $500.000.
-
Reconocimiento retroactivo de hasta cinco años de cotizaciones para mujeres que dedicaron su vida al cuidado de terceros sin contrato ni salario.
-
Ampliación del bono por hijo nacido vivo y por cuidados, extendido a madres adoptivas y cuidadoras legales, con incrementos de hasta 20%.
Con estas medidas, el plan busca reducir la brecha previsional de género —hoy cercana al 40%— a menos del 15% hacia el final de la década.
La vocera de campaña, Consuelo Martínez, complementó señalando que el 92% de las labores de cuidado en Chile son realizadas por mujeres, y que cuatro de cada diez mayores de 60 años nunca cotizaron.
“Ese trabajo representa cerca del 20% del PIB nacional, pero no genera derechos previsionales. No hay compensación ni reconocimiento. Esta reforma corrige una injusticia estructural”, explicó.
Una respuesta a un país envejecido y desigual
El plan se plantea como una medida estructural frente al acelerado envejecimiento poblacional y la feminización de la pobreza.
“La economía del cuidado ha sido invisibilizada por décadas. Pero lo que no se paga, no se valora, y lo que no se valora, no se protege. Nuestro compromiso es claro: quien cuida, también debe ser cuidada”, cerró Enríquez-Ominami.