En una extensa entrevista con El Desconcierto, el candidato presidencial independiente Marco Enríquez-Ominami abordó los ejes centrales de su campaña: la verdad judicial tras once años de persecución penal, la necesidad de una reforma profunda al sistema de justicia, su agenda económica y ambiental y su advertencia frente al avance del negacionismo de la derecha extrema.
“Yo fui declarado inocente y como la justicia no funciona, se insinúa que habría ganado impunidad. Once años de mi vida proscrito del debate público”, señaló.
“Hubo periodistas que se prestaron para operaciones falsas”
Enríquez-Ominami reflexionó sobre su relación con los medios de comunicación tras ser absuelto en 13 causas penales. Denunció la existencia de una “doble moral informativa” y recordó que su caso fue amplificado con filtraciones e informaciones falsas.
“Fui perseguido por 28 fiscales, con dos juicios orales, y gané los 13 casos. Pero hubo periodistas que se prestaron o fueron manipulados para torcer las pruebas. Eso también es un problema ético que hay que enfrentar”, afirmó.
El candidato recordó que, como diputado, presidió la única comisión del Congreso que investigó el financiamiento público a los medios, demostrando que tanto gobiernos de derecha como de izquierda dirigían recursos estatales a medios ideológicamente afines.
“Demostré con oficios que la publicidad del Estado se asignaba por simpatía política, no por criterios técnicos. Lo reconocieron hasta los comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas”, dijo.
Reforma judicial y control ciudadano
Respecto de las actuales crisis del sistema judicial, Enríquez-Ominami propuso un rediseño estructural:
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Creación de un Consejo de la Magistratura independiente para nombrar jueces.
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Elección directa del Fiscal Nacional por sufragio universal.
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Un Tribunal de Ejecución de Penas con dedicación exclusiva.
“Quiero un control ciudadano de la fiscalía. Y una justicia que funcione, no una justicia que condene por titulares”, recalcó.
Modelo económico agotado y nueva estrategia ambiental
En materia económica y ambiental, el candidato sostuvo que el modelo chileno lleva más de una década estancado y que su plan apunta a destrabar la inversión y proteger los ecosistemas estratégicos del país.
“El modelo está agotado desde 2010. Chile no volvió a crecer como antes. Hay que desbloquear los US$50 mil millones en proyectos detenidos por permisología, pero con responsabilidad ambiental”, explicó.
Entre sus medidas, propuso:
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Silencio administrativo positivo tras 18 meses de espera estatal.
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Prohibición de proyectos en glaciares y moratoria ambiental.
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Ampliar en 30% las zonas protegidas y los humedales.
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Fomento a industrias verdes como el hidrógeno y el acero verde.
Propuestas tributarias y financiamiento responsable
Enríquez-Ominami también detalló su plan tributario, que busca recaudar 0,92% del PIB por año, combinando rebajas y alzas selectivas:
“Bajaremos el impuesto de primera categoría del 27% al 25% para grandes empresas y del 25% al 20% para las Pymes. Y aplicaremos un 0,5% al patrimonio de quienes superen los 5 millones de dólares.”
“La derecha no tiene soluciones, el gobierno es incompetente”
Consultado por el escenario electoral, el candidato fue categórico al señalar que la discusión pública está secuestrada por la manipulación política y mediática.
“La derecha no tiene solución y este gobierno es incompetente. Boric mintió con el CAE, y la candidata oficialista repite los mismos errores. Yo no vine a ser el más simpático, vine a poner ideas y decir cómo se financian”, enfatizó.
Defensa de los derechos humanos y crítica al negacionismo
Enríquez-Ominami volvió a referirse a su enfrentamiento con Johannes Kaiser en el debate ARCHI, donde el diputado propuso indultar a Miguel Krassnoff, condenado por crímenes de lesa humanidad.
“Dudé si responder, porque sabía el costo político. Pero no podía quedarme callado mientras alguien justificaba a un violador de mujeres. Tengo convicciones, y no las voy a tranzar.”
El candidato atribuyó el avance del discurso negacionista a la debilidad del actual gobierno:
“La derecha se desinhibió porque este gobierno perdió el control moral del debate. En el debate de Archi me quedé solo defendiendo los derechos humanos, mientras la candidata oficialista callaba.”
“Votar es creer en algo”
En el cierre de la entrevista, Enríquez-Ominami insistió en que esta elección no se trata de simpatías, sino de convicciones.
“Chile fue grande y puede volver a serlo. Pero no con este modelo agotado. Lo que está en juego hoy es el voto y votar es creer. No es un concurso de promesas: es un acto de fe en un país mejor”.