“Once años de persecución no me quebraron, me hicieron más libre.” Con esa frase, el candidato presidencial independiente Marco Enríquez-Ominami resumió en La Cuarta una historia marcada por la resistencia, la verdad y la convicción política. En una entrevista extensa y personal, el candidato presidencial repasó los años de procesos judiciales que lo apartaron del debate público, la caricatura mediática que intentó destruirlo y el nuevo impulso con que enfrenta su quinta candidatura.
“Fui el liderazgo político más atacado en la historia de Chile. Trece causas, dos juicios orales, 28 fiscales y 11 años de persecución. Hoy soy un hombre libre, absuelto, y lo que quiero es que nadie más viva algo así”, afirmó el candidato independiente.
“La verdad se impuso”
Enríquez-Ominami recordó que el caso SQM lo mantuvo durante más de una década impedido de votar y salir del país del país. “Fue un calvario. Lo que se me hizo fue una condena sin culpa. Me quitaron el derecho a competir, a opinar, a existir políticamente”, señaló.
El fallo absolutorio, sostuvo, “no solo me liberó a mí, sino que también demostró que la justicia aún puede imponerse sobre la manipulación”.
“La verdad me devolvió la voz. Hoy puedo hablar sin miedo y sin amarras. La política no es llorar, es resistir. Y resistí.”
“No busco cargos, busco verdad”
Consultado por su persistencia, el candidato explicó que su motivación no es personal ni electoral:
“No me mueve un cargo, me mueve la verdad. Me quisieron borrar, pero sigo escribiendo mi historia. Sigo en esto porque creo que Chile puede volver a creer en sus líderes.”
El abanderado insistió en que su objetivo ahora es que la justicia investigue a los fiscales que, según él, “digitaban causas para destruir reputaciones”.
Entre el amor, la familia y la política
Durante la entrevista, Enríquez-Ominami también habló sobre su vida familiar y su relación con Karen Doggenweiler, a quien definió como su principal compañera:
“Con Karen somos un equipo. En 21 años, hemos peleado dos veces. Ella es mi generalísima y yo soy su generalísimo. Vivimos trabajando y amándonos a la vez”.
También se refirió con emoción a sus hijas, Fernanda y Manuela, destacando que “son hijas de una familia imperfecta, pero profundamente unida”.
“La política no es un negocio: es servir”
El candidato reafirmó su visión sobre la política como un acto de servicio y no de cálculo:
“Me comparé con Messi porque perdió cuatro mundiales y ganó el quinto. Perseverar no es insistir por ego: es resistir por tu país. La política no es un negocio, es servir”.
Con humor, autocrítica y una convicción que atraviesa toda su historia, Enríquez-Ominami cerró la entrevista recordando que su lucha no es contra un sistema judicial o mediático, sino contra la resignación.
“Lo más difícil no fue soportar once años de persecución, sino no perder la fe en Chile. Y no la perdí”.