Un momento de alta tensión marcó el debate presidencial cuando Marco Enríquez-Ominami increpó directamente a José Antonio Kast por su historial legislativo en temas de derechos sexuales y reproductivos, acusándolo de haber sido “cruel con las mujeres de Chile” durante su paso por el Congreso.
“Fuiste muy cruel con las mujeres de Chile. Yo quiero que tengan derecho sobre sus vidas y cuerpos. ¿Estás en contra o a favor de la anticoncepción en los Cesfam?”, cuestionó Enríquez-Ominami en tono directo.
El abanderado independiente defendió el derecho de las mujeres a decidir sobre su salud reproductiva, subrayando que el acceso a anticonceptivos es un derecho sanitario básico y no un privilegio moral o ideológico.
El pasado legislativo en debate
La interpelación de Enríquez-Ominami se produjo luego de que Kast asegurara que “jamás se metería en la cama de alguien”, en referencia a su oposición histórica al aborto y a la distribución de la píldora del día después.
El candidato republicano intentó desligarse de sus posturas anteriores, pero Enríquez-Ominami le recordó su rol como fundador de la llamada “Bancada por la Vida”, que durante años se opuso a políticas públicas de salud sexual y reproductiva.
“Tú puedes decir lo que quieras ahora, pero cuando tuviste poder, votaste contra los derechos de las mujeres. Esa es la verdad”, replicó el candidato progresista.
Salud pública, no moral pública
Enríquez-Ominami aprovechó el momento para reafirmar su compromiso con una política sanitaria basada en derechos y evidencia científica, alejando el debate de consideraciones religiosas o morales:
“No se trata de lo que cada uno crea, sino de lo que el Estado debe garantizar. Los anticonceptivos, la educación sexual y la planificación familiar salvan vidas, reducen la pobreza y fortalecen la autonomía de las mujeres.”
El candidato recordó que ya como diputado impulsó proyectos de ley sobre educación sexual integral y acceso universal a anticonceptivos, destacando que la libertad debe ir acompañada de responsabilidad y justicia sanitaria.
“La verdad es el cambio”
Enríquez-Ominami cerró su intervención con un llamado a un debate honesto sobre derechos sexuales, acusando a la derecha de manipular el tema con discursos moralistas:
“No se puede hablar de libertad mientras se niega a las mujeres el derecho a decidir. En mi gobierno, la libertad será real, no teórica. La verdad es el cambio”.