El candidato presidencial independiente Marco Enríquez-Ominami participó en la ExpoWeed 2025, donde presentó su mirada sobre el uso del cannabis, salud y seguridad, en el marco de su programa de gobierno.
Uso del cannabis
Con un enfoque técnico y basado en evidencia, el abanderado planteó que la política penal vigente “fracasó”, porque persigue a consumidores mientras el crimen organizado opera sin control efectivo.
“Regular no es liberar: es asumir control del Estado”, afirmó.
Una política pública con evidencia científica
Enríquez-Ominami propuso la creación de un Programa Nacional de Cannabis Medicinal dependiente del Ministerio de Salud, con producción y dispensación reguladas por el Instituto de Salud Pública (ISP). El sistema contemplaría estándares farmacéuticos, trazabilidad y registros de pacientes, garantizando acceso equitativo y control médico.
Recordó que el MINSAL ya reconoce el uso terapéutico de cannabinoides en casos de dolor crónico, epilepsia refractaria y cuidados paliativos, pero sin una política nacional eso termina generando inequidad y desprotección.
“Hoy el Estado reconoce su uso, pero no lo regula. Eso es abandono. La ciencia debe reemplazar al prejuicio”, sostuvo.
Seguridad: perseguir al narco, no al usuario
En materia de seguridad, el candidato propuso reorientar recursos policiales y fiscales hacia el combate del narcotráfico y el lavado de activos, dejando de criminalizar el consumo personal o medicinal.
Su plan contempla una nueva ley que distinga entre uso personal, medicinal y tráfico, y un Sistema Nacional de Inteligencia Criminal con trazabilidad de cultivos y control de producción ilegal.
“Perseguir a los consumidores solo llena tribunales. Hay que liberar a la justicia de una carga inútil y concentrarse en el crimen organizado”, señaló.
Prevención y educación con base científica
El proyecto incorpora una línea nacional de prevención con enfoque en salud mental y jóvenes. Propone incluir módulos de educación y prevención del consumo problemático en la enseñanza media y campañas públicas basadas en evidencia científica, sin sesgos morales.
“La inteligencia, la prevención y la trazabilidad pueden proteger mejor a los ciudadanos que el prejuicio o la represión”, subrayó Enríquez-Ominami.
Una nueva mirada de Estado
Para el candidato, la regulación del cannabis no es una causa marginal, sino un asunto de salud, justicia y seguridad pública. El objetivo —según explicó— es reemplazar una política de persecución ineficaz por una política de control inteligente que reduzca daños, fortalezca el rol del Estado y debilite al narcotráfico.
“Chile necesita un Estado que proteja, no que castigue sin sentido. Con evidencia y trazabilidad, podemos hacerlo mejor”, concluyó.