La Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) convocó a Marco Enríquez-Ominami y al Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel para dialogar sobre la vigencia de los derechos humanos en el mundo actual. El encuentro, moderado por Gemma Lorente, coordinadora del Máster en Cooperación Internacional al Desarrollo de UNIR, abordó uno de los desafíos más urgentes de nuestra época: cómo defender principios fundados en 1948 en un mundo radicalmente distinto.
El poder cambió, las instituciones no
Enríquez-Ominami planteó una tesis central: los derechos humanos no han cambiado. Lo que cambió es el poder.
«Hoy hay individuos que controlan algoritmos capaces de determinar cómo nos informamos, de influir en elecciones gracias a su acceso privilegiado a datos. Sin embargo, las instituciones llamadas a regular ese poder son las que no cambiaron. Tenemos un orden mundial vetusto».
Tres amenazas a la democracia en América Latina
Identificó tres amenazas principales para la democracia en América Latina: la simplificación del debate político (agravada por las redes sociales que reducen la complejidad a eslóganes), el avance del narcotráfico y la inseguridad, y la crisis de la política como ejercicio de arbitraje.
«Los pueblos hoy piden autoridad, no árbitros. Y cuando solo se ejerce autoridad sin arbitraje, lo que viene es la barbarie».
Soberanía digital: «No existe»
En materia de soberanía digital, fue categórico:
«No existe. Todos los Estados funcionan con algoritmos que controlan empresas extranjeras. Ningún país tiene política digital real». Y cerró con una reivindicación: «Para mí gobernar es proteger. Proteger los derechos humanos, la dignidad humana en todos sus colores».
Pérez Esquivel: rebeldía de conciencia y nuevo contrato social
Pérez Esquivel, por su parte, subrayó la indivisibilidad entre democracia y derechos humanos, y llamó a construir un nuevo contrato social basado en la rebeldía de conciencia y la participación ciudadana efectiva.