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“Somos la candidatura más libre”: Marco Enríquez-Ominami sacude el escenario tras debate presidencial en CHV

El primer debate presidencial televisado de Chilevisión, realizado el 10 de septiembre de 2025, dejó a Marco Enríquez-Ominami (MEO) en el centro de la conversación política. Tras enfrentarse con fuerza a sus contrincantes, el candidato independiente concedió una entrevista exclusiva al Diario Financiero, donde repasó el debate, criticó a sus rivales y reafirmó su propuesta como la alternativa distinta frente a la continuidad y la derecha dura.

De traje azul y corbata, y todavía con la tensión de la noche anterior, Marco no esquivó ninguna pregunta: habló de nervios, de política, de libertad, de economía y de su visión de país.

Nervios, experiencia y memoria política

Aunque muchos lo daban por el candidato más experimentado, Marco confesó que los debates nunca dejan de generar nervios:

“Mientras más preparado estás, más nervio hay porque sabes el riesgo”.

Recordó su primer debate presidencial en 2009, con apenas 35 años, cuando se enfrentó a Sebastián Piñera:

“Me temblaban las rodillas del nervio. Y Piñera, que ya había sido candidato, también estaba temblando. Eso me marcó: los debates son siempre un riesgo”.

En esta ocasión, dijo, no fue la excepción: “Se decía que yo era el más tranquilo. No es verdad. Yo también estaba nervioso”.

Cruces directos: de Kaiser a Jara

El debate en CHV se caracterizó por los cruces duros entre candidatos, y Marco no se quedó al margen. Fue claro al analizar a Johannes Kaiser:

“Kaiser logró decir salvajadas con aplomo. Dijo barbaridades sobre democracia y economía, pero con aplomo. Y eso es un talento”.

Respecto a Jeannette Jara, la candidata oficialista, fue categórico:

“La vi incómoda, sin responder. Ella nos quiso convencer de que todo está bien en seguridad y en economía. No podía dejar pasar esa manipulación”.

Incluso cuestionó la falta de rigor en su diagnóstico:

“Decir que todo está bien cuando las cifras muestran desempleo, déficit y un Estado desfinanciado es impropio. Lo mío es factual, no es una opinión personal”.

También tuvo palabras para Evelyn Matthei:

“No hay nadie más agresivo, más lleno de odio que Evelyn Matthei”.

Independencia: la marca de su candidatura

Uno de los ejes de la entrevista fue su identidad como candidato independiente. Marco insistió en que esa es su mayor fortaleza:

“A mí nadie me llama al orden. Soy líder de un proyecto político, no tengo jefe, y creo que por eso ni la derecha ni la izquierda me quieren: porque soy el político más libre que usted conozca”.

Esa libertad, explicó, le permite proponer un gobierno de mediación, capaz de llegar a acuerdos con todos los sectores políticos:

“Chile tiene un problema de doble legitimidad. Cuando yo pase a segunda vuelta habrá un Congreso y haré política con ese Congreso para aprobar leyes. Construiré coalición según lo que ustedes decidan”.

Un nuevo modelo: más Estado y más mercado

En materia programática, Enríquez-Ominami reafirmó que su propuesta busca romper con la falsa dicotomía entre Estado y mercado:

“Más Estado y más mercado, cosa que no pueden decir ni Kast ni Jara”.

Explicó que su plan incluye una reforma tributaria pro-PYMES y justa, y un robusto programa de inversión en infraestructura, energías renovables y nuevas tecnologías, que permita crecer de manera sostenida.

“La única manera de volver a crecer seriamente es con inversión pública potente. Por cada dólar público, el privado suma más. Esa es la fórmula para que Chile vuelva a crecer al 4%”.

“Vine para ganar”

Consultado por sus opciones en las encuestas, respondió sin dudar:

“Pasaré a segunda vuelta. Vine para ganar. Soy la alternativa más libre, sin ningún corrupto alrededor mío”.

Rechazó las especulaciones sobre resentimiento o búsqueda de cargos:

“Yo no quiero un cargo público, quiero ayudar a mi país desde la Presidencia. Persevero porque amo a Chile”.

Y frente a la narrativa de sus rivales, lanzó un diagnóstico duro:

“Jara y Kast nos quieren dormir, anestesiar. Yo vine a despertar al país con un diagnóstico sólido y con propuestas reales”.

Un estilo frontal, sin concesiones

Marco se mostró cómodo con su estilo directo, aunque reconoció que a algunos les incomoda:

“La sinceridad la vivimos mal en nuestra cultura. Probablemente me encuentran duro, pero no he dicho nada que no sea cierto. El cambio sin verdad no sirve”.

En ese sentido, subrayó que la diferencia entre él y sus rivales es clara:

“Ellos representan el pasado. Yo represento la esperanza, el trabajo duro y la independencia”.

Conclusión: un candidato que marca agenda

La entrevista en Diario Financiero confirmó lo que el debate en Chilevisión ya había dejado en evidencia: Marco Enríquez-Ominami no es un candidato más. Su independencia, sus cruces con la derecha dura y la oficialista, y su insistencia en un nuevo pacto de Estado fuerte + mercado dinámico lo consolidan como la alternativa distinta en estas elecciones.

“Soy un demócrata, un político libre. Y estoy aquí para ganar”.

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