En el marco del ciclo de conversatorios Hablemos de Educación 2025, el candidato presidencial independiente Marco Enríquez-Ominami se reunió con casi 300 estudiantes del Instituto Nacional, junto a representantes de liceos emblemáticos como el Javiera Carrera, el 7 de Providencia, el 7 de Ñuñoa y el Isaura Dinator.
Durante más de una hora, Marco abordó temas centrales de su programa de gobierno: educación pública, seguridad, derechos humanos y participación estudiantil.
Propuesta para un protocolo de protesta
Enríquez-Ominami reconoció el valor de la movilización social, pero advirtió sobre los riesgos de la violencia:
“La protesta es muy importante, pero lo que no es aceptable es la violencia. Propongo que construyamos un protocolo de protesta con participación de regiones, apoderados y estudiantes, porque la democracia se defiende con ideas y no con violencia”.
El candidato explicó que su visión se sustenta en su propia historia familiar marcada por la dictadura:
“Soy hijo de la violencia. Mi padre murió combatiendo a Pinochet. Eso me da orgullo, pero en democracia no hay espacio para la violencia. Chile necesita un acuerdo para protestar sin destruir”.
Educación pública: inversión y Estado docente
Consultado sobre la crisis en la educación pública y el traspaso de los colegios a los Servicios Locales de Educación Pública (SLEP), Marco fue enfático:
“Los SLEP no me gustan, yo paralizaría este proceso. La verdadera reforma es construir un Estado docente que garantice calidad, inversión y un proyecto educativo sólido”.
Entre sus propuestas en educación destacan:
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Aumentar el gasto en educación al 6% del PIB.
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100 liceos técnicos profesionales y 100 liceos de excelencia.
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Prohibición del uso de celulares en salas de clases.
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Incorporación de la inteligencia artificial como herramienta educativa.
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Revisión del sistema de acceso a la educación superior y eliminación de la PAES.
Derechos humanos y memoria
Enríquez-Ominami también abordó el debate sobre derechos humanos:
“Tengo dos tíos desaparecidos. No tengo odio ni revancha, pero Chile todavía necesita verdad. Estoy dispuesto a que quienes tienen más de 70 años cumplan sus condenas fuera de la cárcel, siempre que colaboren y digan dónde están nuestros desaparecidos”.
Crítica a la dictadura y a la nostalgia autoritaria
El candidato reflexionó sobre la valoración que algunos sectores expresan hacia la figura de Augusto Pinochet:
“Es mentira que la dictadura haya sido una edad de oro. Fue un desastre: en 1985 la mitad de Chile vivía en pobreza. No podemos permitir que se reinstale esa mentira”.
Un mensaje directo a los estudiantes
Finalmente, Enríquez-Ominami destacó que el Instituto Nacional simboliza lo mejor y lo peor de la educación pública:
“Lo mejor es su historia y sus estudiantes; lo peor, el abandono del Estado. Por eso digo: el Instituto Nacional no necesita discursos, necesita inversión”.