El 79% de los estudiantes chilenos y el 76% de los docentes de la educación superior ya usa inteligencia artificial generativa al menos una vez por semana. Pero solo el 45% y el 41%, respectivamente, se siente preparado para hacerlo bien, según una encuesta de Cadem e Instructure publicada el 31 de agosto
Esta brecha entre el uso y la preparación frente a la inteligencia artificial en las salas de clase es la que motivó a la Fundación Progresa a lanzar dos diplomados “La Educación en la Era de la Inteligencia Artificial: enfoques, desafíos y alternativas“ y “Plataformas Digitales, Conflictos y Educación“. Ambos se dictan bajo LATITUD, la escuela que impulsa Marco Enríquez-Ominami desde la presidencia de Fundación Progresa en alianza con LATIR (Argentina), y comienzan el 1 de octubre de 2026.
Para Enríquez-Ominami, que ha hecho de la formación de nuevos liderazgos uno de los ejes de su trabajo en la región, estos programas responden a una urgencia que atraviesa a todos los sistemas educativos de América Latina: la irrupción de la inteligencia artificial y de las plataformas digitales en la vida escolar, y la falta de herramientas concretas para que docentes, directivos y hacedores de política pública puedan responder a ella.
Ambos diplomados son 100% virtuales, están certificados por la UMET (Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo, Argentina) y fueron desarrollados junto a la OEI y la Fundación Kamanau. Se suman a un cuerpo docente regional que incluye a investigadores del CONICET, la UBA y la UNTREF, entre otras instituciones de Argentina, Chile y México.
Liderar el cambio, no solo reaccionar a él
En el diplomado sobre inteligencia artificial en la educación, Enríquez-Ominami comparte sala con especialistas en filosofía de la tecnología, derecho digital y política educativa para ofrecer, en 16 horas de formación repartidas en seis semanas, una mirada que va desde la historia de la relación entre tecnología y sala de clase, hasta los usos prácticos y los riesgos de la IA en la enseñanza.
En el diplomado sobre plataformas digitales, conflictos y educación, el enfoque está puesto en un problema que hoy enfrentan a diario los equipos de convivencia escolar de toda la región: cómo abordar desde la pedagogía, y no solo desde la prohibición, fenómenos como el ciberacoso, la desinformación y la polarización que llegan a la sala de clases desde las redes sociales.
Ambos programas tienen cupos limitados, un valor referencial de USD 200 con una beca institucional del 75% que deja el costo final en USD 50, y están abiertos a postulantes de cualquier país de América Latina y el Caribe, sin conocimientos previos requeridos. Inscripciones hasta el martes 29 de septiembre.

