El candidato presidencial independiente Marco Enríquez-Ominami fue uno de los invitados destacados en el XIII Summit de la Fundación País Digital, el principal encuentro sobre transformación tecnológica e innovación en Chile. Ante un auditorio compuesto por autoridades, empresarios, académicos y líderes de opinión, Enríquez-Ominami presentó las principales propuestas de su Agenda Digital 2026–2030, subrayando que la digitalización “no es solo tecnología, sino un cambio de civilización que definirá el futuro de Chile en el mundo”.
La digitalización como nuevo pacto civilizatorio
En su intervención, Enríquez-Ominami planteó que Chile enfrenta una encrucijada histórica: o sigue rezagado en ciencia, tecnología e innovación, o asume un rol protagónico como referente digital del Sur Global.
“Cuando hablamos de digitalización no hablamos solo de tecnología. Es un cambio de la civilización. No basta con ponernos al día: Chile debe estar a la vanguardia digital del Sur Global”, afirmó el candidato, marcando una de las frases más comentadas de la jornada.
El presidenciable insistió en que no se trata solo de adoptar nuevas herramientas, sino de transformar la forma en que el Estado, el mercado y la sociedad interactúan, incorporando la digitalización como motor de productividad, inclusión y justicia social.
Agenda Digital 2026–2030: tres compromisos clave
Durante el Summit, Marco presentó los pilares de su programa digital, que estará articulado en torno a tres grandes compromisos:
1. Conectividad universal y educación digital
El primer eje busca garantizar que todas las escuelas, liceos y centros comunitarios de Chile cuenten con internet de alta velocidad, cerrando así la brecha digital que afecta sobre todo a las regiones y sectores populares.
“Sin conectividad no hay igualdad de oportunidades. Y sin educación digital, nuestros jóvenes no podrán competir en el mundo del futuro”, advirtió.
Además, propuso crear 100 liceos técnicos profesionales de excelencia en áreas digitales, junto con un esfuerzo nacional en aprendizaje de inteligencia artificial y programación.
2. Un Estado digital, ágil y transparente
El segundo compromiso apunta a transformar la burocracia estatal en un Estado digital moderno. Entre sus medidas destacan:
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La creación de una ventanilla única en línea (ONIP) que permita a ciudadanos y empresas realizar trámites y permisos de manera más rápida y sencilla.
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Un plazo máximo de 18 meses para aprobar proyectos estratégicos, eliminando la “permisología” que, en palabras de Enríquez-Ominami, frena la inversión y la innovación.
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La implementación de herramientas de inteligencia artificial para reforzar la seguridad pública y combatir el crimen organizado.
3. Economía digital y empleos verdes 
El tercer eje pone énfasis en el vínculo entre digitalización y desarrollo económico. Según el plan, Chile puede generar más de 1,3 millones de empleos hacia 2030 impulsando sectores como:
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Inteligencia artificial aplicada a la industria, la educación y la salud.
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Litio con valor agregado y hidrógeno verde como motores de la transición energética.
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Agroindustria tecnológica y movilidad sostenible para potenciar la productividad nacional.
“Chile necesita un Estado estratega que se apoye en el mercado, y un mercado dinámico que innove. La digitalización es la palanca para ese nuevo pacto económico y social”, señaló.
Críticas al rezago en ciencia e innovación
En su exposición, Enríquez-Ominami advirtió que Chile invierte apenas 0,4% del PIB en investigación y desarrollo (I+D), mientras que el promedio de la OCDE llega a 2,7%.
“Con estos niveles, estamos condenando a Chile a ser consumidor de tecnología en lugar de creador. El futuro está en invertir en conocimiento y talento”, recalcó.
Por ello, comprometió aumentar significativamente la inversión en ciencia y tecnología, con foco en innovación pública-privada, universidades y centros de investigación regionales.
Un cambio con esperanza, no con miedo
En línea con su mensaje de campaña, Enríquez-Ominami cerró su intervención destacando que la digitalización no debe ser vista como un privilegio de unos pocos, sino como un derecho ciudadano.
“Si queremos un Chile competitivo y justo, debemos invertir en conocimiento, conectividad y talento. La verdad es el cambio, y ese cambio también es digital”, afirmó.