El candidato presidencial independiente Marco Enríquez-Ominami participó en el congreso Proyecta Chile 2050, un encuentro organizado por la Fundación Encuentros del Futuro (FEF) y Fundación Chile, que convocó a representantes del ecosistema de educación superior, investigación, ciencia y tecnología para reflexionar sobre el futuro del país.
El evento reunió a universidades, centros de innovación y actores sociales de todo el territorio nacional con el propósito de generar un pensamiento nuevo y transdisciplinario, superando las fronteras tradicionales de la academia para integrar las voces de la ciudadanía, los jóvenes y los territorios.
“El debate ya no es sobre tecnología, sino sobre civilización”
En su intervención, Enríquez-Ominami agradeció la oportunidad de debatir ideas de largo plazo en un contexto que, según dijo, ha sido dominado por “concursos de medidas” y diagnósticos de corto alcance.
“El debate presidencial se ha tomado como un concurso de medidas. Agradezco poder hablar de visión”, comenzó el candidato.
El exdiputado advirtió que Chile enfrenta un ciclo económico agotado y una vulnerabilidad estructural, producto de un modelo de desarrollo que ya no tiene respaldo global:
“El mundo ya no está a favor de nuestro modelo. Tenemos una economía frágil y un crecimiento mediocre estructural. Pensar en un futuro soberano y solidario no es un tema de tecnología, es un debate sobre civilización”.
Soberanía tecnológica y futuro inteligente
Durante su exposición, Enríquez-Ominami planteó que el país debe apostar por la inteligencia artificial y la digitalización como herramientas de soberanía, no de dependencia.
“Chile será más inteligente o más dependiente con la IA. Esa es la gran pregunta. Si no avanzamos en soberanía tecnológica, seremos esclavos de potencias que explotan nuestros datos”, advirtió.
El candidato propuso convertir a Chile en un hub digital regional, fortaleciendo la inversión en ciencia, tecnología y seguridad digital para modernizar áreas clave como salud, educación y defensa.
“Ninguno de los últimos gobiernos cumplió su promesa de duplicar la inversión en ciencia y tecnología. El futuro requerirá recursos, pero sobre todo visión”, enfatizó.
Un llamado a repensar el modelo de desarrollo
Finalmente, Enríquez-Ominami recordó que ya en 2006, como parlamentario, había impulsado proyectos de ley para abordar los desafíos del futuro productivo de Chile.
“Es hora de mirar más allá del PIB y entender que el desarrollo no es solo económico, sino también ético y civilizatorio. Chile puede liderar la innovación en América Latina si deja de depender del extractivismo y apuesta por el conocimiento”, concluyó.
Con su participación en Proyecta Chile 2050, Marco Enríquez-Ominami se posicionó como una de las voces que buscan conectar política, ciencia y ciudadanía en torno a una pregunta esencial: qué tipo de país quiere ser Chile en los próximos 25 años.