Hay momentos en la vida de un país en que la historia deja de esperar.
La ventana democrática que representa esta elección comienza a cerrarse, mientras nos distraen con encuestas falsas, una empatía fingida y debates vacíos.
Estamos viviendo uno de esos momentos. Esta elección no es una más: es el momento de dar la espalda a los fantasmas del pasado y de reconstruir un país más justo.
Hoy, el 98 % ya no responde las encuestas. No porque no les interese, sino porque ya no creen.
Han visto cómo las estadísticas reemplazan la verdad, cómo el miedo reemplaza la esperanza.
Desde el 2021, han votado muchas veces, y muchas veces han dicho que no. Y sin embargo, el engaño institucional continúa: una sucesión de medidas sin diagnóstico real, que no se cumplen por falta de financiamiento y de coraje político.
Sin autocrítica, se nos presentan las mismas alternativas: por un lado, las promesas incumplidas y ya sin credibilidad del gobierno saliente, que traicionó sus valores por ambición personal; y por el otro, las amenazas de una derecha que debe tomarse en serio, porque manipula el miedo y la seguridad, sin querer reformar un modelo económico y social agotado —incapaz de generar crecimiento, igualdad, y de responder a un mundo inestable que se fragmenta frente a nosotros.
Debemos reducir las desigualdades si queremos un país más fuerte y más protector.
Porque un país justo también es un país fuerte.
Nuestro país merece más que el desencanto, la división, y el miedo al otro que impiden cualquier futuro común.
Entiendo su enojo, su cansancio, su hastío.
Y lo comparto. Pero tenemos el deber de seguir adelante, porque renunciar es dejar que otros decidan por nosotros.
Por eso este voto es importante. Y debe hacerse con entusiasmo, no por miedo al otro ni por obligación.
Votar no es obedecer: es creer.
Votar es el gesto más simple y más revolucionario.
La única elección posible es la del coraje y la dignidad.
Juntos, hagamos de Chile un país fuerte, reconciliado consigo mismo.
Vota con esperanza.
Vota por el verdadero cambio.
La verdad es el cambio.