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Marco Enríquez-Ominami llama al voto consciente: ‘La lucidez es resistencia’ | Discurso cierre de campaña

«El camino que hemos recorrido ha sido extraordinariamente difícil, no porque Chile sea ingobernable, sino porque quienes dicen representarlo se niegan a escuchar su verdadera voz.

Una parte del establishment de izquierda bloqueó nuestra candidatura para defender sus posiciones antes que el interés del país.

La derecha, por su parte, asume hoy sin pudor la defensa de una dictadura que presenta como modelo.

Entre estas dos fuerzas, la democracia real ha sido frenada, desviada y debilitada.

Y aun así, su presencia aquí demuestra que la resistencia ciudadana nunca dejó de existir.

Quiero agradecerles por venir en gran número, no para presenciar un espectáculo, sino para compartir un momento de lucidez colectiva.

Su presencia no es un gesto pasivo: es un acto de dignidad y de conciencia democrática.

Están aquí para entender lo que realmente está en juego y para negarse a ser simples espectadores de su propio futuro.

La lucidez no es un privilegio: es una forma de resistencia frente a la manipulación.

Y es precisamente porque están lúcidos que la manipulación ya no puede ganar.

Durante meses, les han impuesto relatos fabricados, encuestas manipuladas y presiones para votar “útil”, es decir, para renunciar a su propio juicio.

Les dicen que todo está decidido, que todo está hecho, que su voto no cambia nada.

Pero un país donde el 98 % de la gente se niega a responder encuestas no es un país indiferente: es un país que perdió la confianza en el engaño institucional.

Esa ruptura de confianza no es una crisis: es una señal de madurez política.

Chile despertó, y no quiere ser engañado nunca más.

No enfrentamos una elección normal, sino un intento de confiscar la decisión popular a través de un sistema cerrado.

Cuando la izquierda derrotada protege sus ambiciones personales en lugar de proteger al país, bloquea las reformas que Chile necesita.

Cuando la derecha rehabilita el autoritarismo y justifica la pobreza como daño colateral, revela su verdadera idea del poder.

La democracia no se delega: se defiende.

Y la democracia consiste en no permitir jamás que otros elijan por ustedes.

Nunca podemos aceptar que el miedo se convierta en un instrumento político contra los ciudadanos.

Quienes prometen orden sin justicia quieren restaurar un pasado que ya fracasó.

Ese modelo produce desigualdad, angustia y parálisis colectiva.

Resistir es negarse a aceptar como inevitable un sistema que destruye la cohesión social.

Es elegir un camino que proteja sin humillar y que reconstruya sin excluir.

Durante tres años, ustedes votaron para decirle no a un sistema que ya no los escucha.

Expresaron una voluntad de cambio que nadie tuvo el coraje de asumir.

El gobierno saliente se encerró en sus contradicciones y renuncias.

La derecha utilizó el miedo para evitar hablar de justicia social.

Resistir es recordar que su voto no fue un susurro, sino un mensaje claro.

Es fundamental entender que la seguridad duradera siempre depende de la justicia.

Un país profundamente desigual jamás puede ser plenamente estable.

La fractura social erosiona la confianza, debilita la economía y tensiona las instituciones.

Reducir la desigualdad no es una opción ideológica: es un imperativo nacional.

Mi lucha es por un país justo, porque sólo la justicia protege de verdad.

Durante meses, una campaña de calumnias intentó reducirme a ataques personales para evitar discutir los problemas reales de Chile.

Me atacaron por mi familia, por mis intenciones e incluso por mi legitimidad, como si la política fuera un espacio reservado para quienes el sistema aprueba.

Me caricaturizaron como oportunista, como candidato perpetuo, como alguien que busca beneficios personales, cuando todo mi recorrido demuestra lo contrario: siempre he servido a Chile, incluso cuando me costó políticamente y, sobre todo, personalmente.

Durante once años sufrí una persecución política y judicial de una dureza inédita, hasta que la justicia cerró definitivamente ese capítulo reconociendo mi total inocencia.

La verdad no es neutra: es una fuerza que siempre termina dándose vuelta contra quienes la combatieron.

Resistir es seguir avanzando con la tranquilidad de quien no tiene nada que ocultar y con la certeza de que la verdad siempre triunfa.

Sé que están cansados: el agotamiento, la rabia y la desconfianza se volvieron reflejos de supervivencia en un país que ha sido engañado demasiadas veces.

Esas emociones no son debilidades: son señales de que algo debe cambiar.

Pero la resignación sería la victoria de quienes quieren mantener el statu quo.

Renunciar es entregar su futuro a quienes ya lo dañaron.

Resistir es votar, porque votar es la forma más directa de construir un futuro mejor.

Debemos rechazar la división permanente que debilita a Chile desde hace décadas.

La manipulación prospera cuando los ciudadanos están aislados y enfrentados entre sí.

Pero esta noche, su unidad demuestra que esa estrategia ya no funciona.

Chile no es un país dividido: es un país retenido por quienes se benefician de dividirlo.

Y es hora de recuperar el poder que les pertenece.

Votar no es una obligación molesta: es un acto de libertad.

Es un gesto de valentía frente a quienes les dicen que no sirve de nada.

Votar por miedo es permitir que el pasado se repita.

Votar con lucidez es escribir un futuro que les pertenece.

Es entender que su voz no es pequeña: es fundacional.

Estamos entrando en un momento decisivo, donde dos visiones incompatibles se enfrentan.

Una promete orden a costa de la libertad, jerarquía a costa de la igualdad y miedo a costa de la dignidad.

La otra propone un Chile justo, digno, protector y capaz de enfrentar el mundo real sin renunciar a la democracia.

No serán las promesas del gobierno saliente las que cambiarán su vida cotidiana.

La resistencia es elegir la lucidez como el único camino hacia el futuro.

Esta noche, les pido no ceder al cansancio ni a la resignación.

Les pido transformar su lucidez en fuerza política.

Les pido resistir yendo a votar: con esperanza, con dignidad y con coraje.

Porque la verdad no es un eslogan: es una ruptura consciente con la manipulación.

Y la resistencia es entender que la verdad es el cambio — y que ese cambio empieza ahora».

 

Marco Enríquez-Ominami

Discurso de cierre de campaña

 

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